miércoles, 4 de febrero de 2009

I will wait for you


Los paraguas de cherburgo, es lejos una de mis películas favoritas, por años he disfrutado su historia y sobretodo su música, el tema central tiene una versión en inglés, es la que dejo a continuación con ustedes, en su versión instrumental y también cantada, para los que no conocen el filme, lo recomiendo como lo mejor ( para mi ) que ha dado el cine musical hasta hoy, y no creo ser muy tajante al afirmarlo.


José Luis A.






lunes, 2 de febrero de 2009

caso curioso


El curioso caso de benjamín button constituye a mi juicio uno de los mas estrepitosos fiascos de esta temporada de cine, el tema no podía ser mejor, y quienes han leído el relato corto de f. s. fitzgerald sobre el que se basa, habían cifrado más espectativas todavía.
Ya desde un comienzo el relato es de una monotonía dramática que hace tambalear todo el filme, no hay la mas mínima tensión dramática y todas las implicancias de corte "fantástico" propias de la naturaleza de la historia, brillan por su absoluta ausencia.
La carga alegórica esta absolutamente soslayada y el guión ha hecho "aterrizar" de manera violenta todo el vuelo de la historia, convirtiéndola en una narración hiper convencional y plana, carente de ritmo y enfrascada en una dirección de arte y fotografía clisé, ñoña y deudora de una estética manierista que recurre solo a lugares comunes y manidos para recrear una época.
La guinda de la torta es la actuación de brad pitt, que ha de ser una de las mas inexpresivas, planas y deslavadas del último tiempo, lamentablemente mas que de el, creo, que la culpa es del director d.fincher ya que desaprovecha con creces a dos actrices de probado talento como c.blanchet y t. swinton.
El filme hace agua por todos lados y ni siquiera lo interesante del planteamiento literario lo salva, solo una gran campaña de marketing publicitario podría convencer a la academia ( que como sabemos no solo se mueve por intereses artísticos ) de otorgarle algún oscar, espero que por el bien del prestigio de este premio, esto no suceda.

José Luis A.


sábado, 3 de enero de 2009

El amor es algo esplendoroso

Me pareció una buena forma de empezar este 2009, una canción bellisima que forma parte de la banda sonora de un filme ícono del cine romantico de la decada del cincuenta ( angustia de un querer ) con dos grandes de la pantalla Jennifer Jones y William Holden. Espero que la disfruten tanto como yo cada vez que la escucho.

José Luis A.


domingo, 7 de diciembre de 2008

Preludio

Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el universo.

Gabriela Mistral.



Cinema Paradiso


Hay películas que van mas allá de lo que son "en si" como obra artística, que suman a su valor propio, el constituir símbolo o representación de algo que las trasciende.
Es el caso, creo, de Cinema Paradiso de G. Tornatore, el filme en si no es una obra maestra en todo el sentido del termino, mas bien estamos frente a un melodrama de muy correcta factura, apoyada en un guión que echando mano a todos los elementos constitutivos del genero, sostiene una historia de profundo contenido humano.
El "plus" de la cinta radica a mi parecer en el universo que la contiene: El Cine. Para todos los cinéfilos es imposible escapar a la emoción que nos despierta el ver una historia como la de Alfredo ( P. Noiret ) que casi sin querer guia al pequeño Toto ( S. Cascio ) hacia este "mundo paralelo" que son las películas, y que tanto han significado para quienes las vemos como manifestación superior de la mente y el espíritu humanos.
Para Toto las películas van siendo una escuela de vida, de donde saca lecciones dulces y amargas que marcan su crecimiento, para Alfredo los filmes son un lugar donde se refugia y vive lejos de una existencia real monótona y solitaria, los personajes de la pantalla son su compañía que amortiguan las caídas del diario vivir.
Todo esto es absorbido por Toto, quien ya de adulto ( J. Perrin ) deviene en una suerte de síntesis Alfredo-Toto niño, casi como en una ecuación dialéctica, el Toto adulto, un ser exitoso, adinerado y solitario se re-encuentra con su "vida real" al acudir al entierro de Alfredo quien le ha dejado parte de este universo paralelo de los filmes, como una herencia que va mucho mas allá de algo tazable monetariamente, es difícil para quienes amamos el séptimo arte, ver la escena final sin un "nudo en la garganta" ya que ahí se da cita esa cualidad que va más allá de las palabras ( la escena es literalmente muda ) y que nos confirma el poder que tiene sobre el espíritu y la mente esta expresión artística que sintetiza los sueños, las fantasías y las esperanzas del genero humano.

José Luis A.






domingo, 30 de noviembre de 2008

En el borde del mundo


Este es el titulo de las memorias del juez Juan Guzmán Tapia, editadas por Anagrama y que vienen a constituir un valioso aporte a la hora de revisar bibliografía que revise nuestra historia política. Lo primero que sorprende es que el curso de los acontecimientos quizo que fuese un hombre que nunca se vio a si mismo como parte del "aparato" judicial, quien a la postre juzgara al dictador chileno por su responsabilidad en los crímenes cometidos durante su mandato, en dos casos emblemáticos : caravana de la muerte y calle conferencia.
Pero partamos por el principio, Juan Guzmán se nos presenta como un niño y luego un joven formado en un hogar de profundo contacto con el mundo de la cultura, ávido lector lleno de inquietudes humanistas imbuido de un gran sentido ético y estético a la hora de planificar su vida, rodeado siempre sus primeros años de buena parte de la intelectualidad o intelligentsia de la época, absorbe y asimila una profunda mirada humanista sobre el hombre, es esto que deriva en su elección por el mundo de las leyes, una mirada que busca el equilibrio que se supone restituye la justicia cuando ha sido quebrantado, y que finalmente y virtualmente desemboca en que sea el quien tome causas ejemplares de los horrores cometidos por la dictadura pinochetista.
Lo otro que trasunta el libro es una suerte de mea culpa, autodeclarado hombre de derechas, nunca vio o no supo ver a tiempo y en su momento las reales dimensiones del golpe de estado de 1973, de hecho es uno de los que destapó una botella de champagne al enterarse de lo ocurrido la mañana del once, de ahí en adelante el relato coma el caríz de un viaje al infierno, con algo de relato dantesco, va entrando paso a paso en el infierno de las violaciones a los derechos humanos y va tomando conciencia de la barbarie que cometieron los militares en este aspecto, es ahí donde el jurista, contra todos los poderes del momento ( fácticos y de hecho) se retrotrae a los ideales del joven estudiante de derecho y emprende la labor de restituir el orden alterado, aplicando en profundidad el concepto de justicia.
Quijote que hubo de esquivar cientos de molinos, que buscaban por distintas razones ( desde las de estado hasta las de corte fascista ) el que se procesara y juzgara al autor intelectual de la barbarie, llegó hasta donde pudo.
Nos deja en sus memorias plasmada la vida de un ser profundamente ético y humanista, un profesional responsable y un hombre genuinamente preocupado del prójimo, una lección de vida no solo para quienes siguen las leyes como derrotero profesional, sino para todos los que sienten que la dignidad humana es el bien supremo que debemos cautelar.
Fue una suerte tenerlo como parte del poder judicial en el momento preciso y en las más apremiantes circunstancias, se extrañan jueces de esa estatura moral para administrar un poder de pocas luces y profundas sombras en nuestra historia.

José Luis A.


viernes, 28 de noviembre de 2008

Tony Manero


Tony Manero es un gran salto cualitativo del director Pablo Larraín en relación a su opera prima Fuga, si en esta última abundaban las imagenes grandilocuentes y un tanto vacuas, dentro de un relato ampuloso y sin nervio, en Tony Manero sorprende gratamente la economía de recursos y lo compacto de un guión que sabe ir al grano de inmediato, manejando los distintos niveles del relato de forma certera y limpia.

Desde la primera escena es decidor el tono y el enfoque que se da a la historia, cuando a Raúl Peralta ( un excelente Alfredo Castro ) le preguntan su nombre contesta Tony Manero, esto da la pauta de todo lo que vendrá a continuación, Peralta no existe virtualmente, Manero es la figura sicológico-político-social que sostiene toda la cinta, un ser enfermo a cuyo alrededor orbitan, por y para el, personajes que justifican su accionar solo en relación a lo que aporten o no aporten al protagonista, un ser desquiciado, prolongación y metáfora de una sociedad enferma y sucia en manos de una dictadura y sus mass media ( en este caso el cine ) donde cualquier actividad antisistemica es vigilada y reprimida por los esbirros del pinochetismo.

Más que un viaje hacia la locura, el filme es un viaje a través de ella, en Tony Manero casi no hay progresión dramática en un sentido estricto, solo dos elementos: la preparación del show y la presentación al concurso, empujan la peripecia.

De alguna forma se impone la lectura política del filme, un ser individual ( Manero ) y uno colectivo ( los jóvenes ) en abierto complemento ( el show ) y choque ( la acción e ideales antidictadura ) que forman un solo cuerpo social en crisis ( aun no resuelta a mi pensar ) que avanza hacia un incierto destino, los jóvenes "presumiblemente" terminan muertos y desaparecidos y Manero sigue su camino de locura y sangre, presa de una mente alienada que no se detiene ante nada.

Sorprende gratamente que un joven director proveniente de una familia que profesa la ideología que fue sustento de la dictadura, haya concebido un filme como este, habla bien de el y de su percepción de nuestro pasado reciente.
José Luis A.